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Todo al negro

No he entrado en mi vida en un casino. Y en un bingo, quizás un par de veces a comprar tabaco en uno cercano a casa. Eso sí; cada semana echo unos eurillos a la hucha de las loterías y apuestas del estado, con el resultado que pueden deducir si analizan porqué esto lo sigo escribiendo yo en lugar de mi mayordomo.

Hace pocas semanas, mi vecino E. pasaba por casa y, como siempre ocurre con él, un trámite previsto para pocos minutos se convertía en varias horas de charla. Entre los miles de temas que se van sucediendo, hablamos del Casino del Aljarafe, en Sevilla. Me sorprende contándome que ha ido en ocasiones, pero cuando voy a terciar, me cuenta que él a lo que va es a un restaurante que hay allí, y que lo que ha hecho en contadas ocasiones es jugarse las vueltas, sorteando entre los amigos quién pasa la vergüenza de cambiar en fichas 6, 8 ó 10 euros en una taquilla en la que los billetes de tres dígitos se suceden a gran velocidad.

Y me cuenta que aunque lo ha hecho unas pocas veces, no le gusta y lo pasa mal. Lo pasa mal porque aprovecha el paseo para fijarse en la gente, no en el juego. A él no le importa dónde caiga la bolita en la ruleta, ni si el croupier saca la carta adecuada o no para que aquél montón de fichas pasen a una mano o a otra. Así que puede centrar su atención en quién está a este lado de la bolita o de la carta.

Lo primero que le choca, me cuenta, es la prostitución. Numerosas mujeres revolotean por el lugar, arrimándose, por casualidad, a quien lleva la racha ganadora. Día tras día. Noche tras noche. Tenga quien tenga la racha. También me habla de un grupo de chinos, que sacan billetes de 500 como si fueran Clint Eastwood desenfundando revólveres. Pam, pam, pam. Los que hagan falta. Que no falten fichas. Ni mozas haciéndome carantoñas. Así me va describiendo un panorama que ni conozco ni tengo intención de conocer. Un día, me cuenta, le llamó la atención la actitud de un hombre de mediana edad que llegó y se sentó a la mesa, sin fichas. Sacó un sobre y se lo entregó al personal del casino. El receptor desapareció por una puerta. Minutos después volvió, dijo algo al oído del croupier y se fue. Entonces el croupier, mientras repartía cartas al misterioso recién llegado, le dijo «sus escrituras han sido aceptadas».

De esto, me termina de confiar, no puedo hablar en casa de L. ¿Y eso? En su casa está prohibido hasta hablar del juego. Su abuelo tenía fincas, ganaderías y bodegas en la provincia de Cádiz. Y gracias al juego, su madre tuvo que venirse a Sevilla, una mano delante y otra atrás, a limpiar casas.

En los últimos meses se viene especulando sobre las posibilidades de abrir una mastodóntica zona dedicada al juego, que se llamaría Eurovegas, en nuestro país. Las posibilidades están repartidas entre Madrid y Barcelona. En los últimos días parece que toma más peso la posibilidad de la capital. La presidente de la provincia-región-ente autonómico, no deja de vender la cosa como una lluvia de maná en forma de decenas de miles de puestos de trabajo y cientos de millones de euros de inversión. Los ministros afectados hablan abiertamente de modificar las leyes que haga falta para que el proyecto no encuentre escollos legales.

Esta es la realidad del mercado: Llegadas las vacas hiperflacas, que no decaiga la fiesta. Hagan fila las mozas para vender sus cuerpos, y los padres de familia dispuestos a perder sus patrimonios. No falten los jóvenes dispuestos a trabajar por unos pocos cientos de euros viendo como miles cambian de manos. Y cámbiense las leyes que pudieran poner pegas, que habiendo mercado, ¿para qué queremos leyes?

Ciertamente, ni se qué leyes son esas que ponen en peligro tal proyecto. Lo que me preocupa no son las leyes, sino el aplauso general a quienes, por un puñado de (millones de) dólares, se basarán en las cambiantes leyes para permitir cualquier cosa.

Hagan sus apuestas, señores. Todo al negro futuro que se alza. No va más.

9 Comments

  1. Gonzalo wrote:

    Me dice Kikás que no le aparecen los comentarios, y veo que tampoco aparece el trackback de Bitacoras.com que aparece en el resto…

    Estoy mirando y aparentemente todo es normal… Si a alguien más le ocurre, lo siento, que me lo haga saber por algún otro medio.

    miércoles, abril 4, 2012 at 0:34 | Permalink
  2. ¿Qué comentario cabe hacer al respecto? Ayer mismo leía algún artículo quejándose de los «hipócritas» que se «rasgan las vestiduras» ante el proyecto en cuestión, siendo que el juego es perfectamente legal en España hace años, y ¿qué decir de la prostitución?
    Es cierto, el proyecto no supone nada nuevo, cualitativamente hablando.
    Pero sin duda nos ofrece una imagen escandalosamente real de la España actual y de sus dirigentes, sin importar como es habitual las siglas del partido al que pertenezcan. La «pelea» entre Cataluña y Madrid por ofrecerse como sedes de la nueva «ciudad del juego» ha resultado repugnante.
    Es el «modelo económico» que nos espera, y desde luego el único que ha sido propuesto hasta la fecha. Y lo que es peor, es el modelo «moral» de nuestros políticos, de todos sin excepción, beneficio a cualquier precio.
    Como sufrido habitante de la ciudad de Madrid, es lo que me faltaba. Ahora si que esta ciudad se va a volver absolutamente imposible. Hordas de turistas de la más deplorable y penosa condición invadirán las calles, aún más que hasta la fecha. Mi única esperanza es que de paso les construyan otro aeropuerto específico para este fin, cerca de su Sodoma y Gomorra particular, con servicio directo de transporte a hoteles, casinos y casas de lenocinio. Ya saben, ojos que no ven, corazón que no siente.

    miércoles, abril 4, 2012 at 11:39 | Permalink
  3. Buen trabajo, Gonzalo. Describes la escena como un novelista.

    miércoles, abril 4, 2012 at 16:13 | Permalink
  4. Ataque de Hipo wrote:

    Vamos, Gonzalo. No sé si te ha tocado la lotería o es que te has casado con la Cospedal, pero está claro que el blog te lo escribe un negro. A tí no se te ocurren esas cosas, ni sabrías expresarlas tan bien.

    Al negro lo que es del negro. Y tratándose del mérito del blog, como bien dices: «todo al negro».

    jueves, abril 5, 2012 at 13:51 | Permalink
  5. Gonzalo wrote:

    Alphonse, tú lo tienes más fácil para encontrar un trabajo de futuro. A mí el pronunciar eso del grgrgrgrgrién ne vá plú me sale sólo regular.

    John, muchas gracias.

    Ataque de Hipo: No me parece justo que me descubras aquí delante de todo el mundo sin saber yo quien eres… ¡habla! ¿cómo has sabido lo mío con la cospe?

    jueves, abril 5, 2012 at 16:08 | Permalink
  6. Kikas wrote:

    He ido a Las Vegas , las de verdad, 10 ó 15 veces, siempre por trabajo.
    Soy de los pocos que nunca compró ni una ficha de un dólar
    Eso sí, una vez fui el afortunado que le dió a la palanca de la maquinita una vez que un compañero compró una ficha para todo el grupo. La maquinita se volvió tarumba (No te rompas la cabeza, 40 dolares a cada uno…éramos 10)
    Siempre podemos hacer como en Mónaco, donde los locales tienen prohibida la entrada (Es que saben que siempre sepierde)
    Lo que no sé es si montarían manifestaciones aquellos que hoy se niegan a la instalación del contubernio este, por negarles la libertad a que les desplumen

    viernes, abril 6, 2012 at 9:49 | Permalink
  7. Gonzalo wrote:

    Juan Manuel de Prada lo dice mejor:

    http://www.abc.es/historico-opinion/index.asp?ff=20120409&idn=1502641960192

    España como parque temático
    JUAN MANUEL DE PRADA

    DICEN en el «New York Times» que en España las reuniones de negocios terminan con una visita al burdel, que es como antaño terminaban las veladas poéticas ultraístas. A un jovencísimo Jorge Luis Borges, veraneante a la sazón en Mallorca, sus amigos ultraístas lo llevaron de farra a un lupanar llamado Casa Elena, para celebrar el manifiesto poético que juntos acababan de escribir; y Borges dedicaría luego una estampa a aquella descangallada Casa Elena, en la que se entraba «por una puerta que cede con esa sumisión de los libros que se abren en la misma página manoseada»; y donde las mujeres se ofrecían «con la porfía intermitente de un albarán demasiado alto», antes de entregarse a la «trabazón carnal».

    España es hoy esa Casa Elena que pintó Borges, sometida a la porfía intermitente de una prima de riesgo demasiado alta. El «New York Times» la proclama «paraíso de la prostitución», donde —a falta de poetas ultraístas— las mafias del proxenetismo hacen su agosto y las agencias de viajes europeas hallan su particular Eldorado, organizando expediciones prostibularias de fin de semana para una chusma cosmopolita que ha hallado en nuestra patria el mejor meódromo para sus borracheras y el mejor desaguadero para sus apretones venéreos. Una piojosa película belga de gran éxito, «Hasta la vista», abunda en esta imagen de España como un inmenso lupanar bullicioso de vulvas oferentes.

    De modo que hay que aprovechar el tirón, que la ocasión la pintan calva. Tal vez por ello llevan varios meses cantándonos las bondades de la sucursal de Las Vegas que un millonario americano pretende instalar en Alcorcón; un «parque temático para adultos» —Esperanza Aguirre dixit— que, según nos repiten machaconamente, creará muchos «puestos de trabajo» y atraerá a millones de «turistas». ¡Pero que nadie piense que Las Vegas es hoy lo mismo que hace cuarenta años! La presidenta Aguirre nos ha recordado que quienes a ella acuden lo hacen atraídos por su «oferta cultural»: congresos, obras de teatro, etcétera; y, en efecto, basta echarle un vistazo a películas como Showgirls o Resacón en Las Vegas, para que podamos apreciar que, hoy por hoy, Las Vegas es lo más parecido a la Academia de Atenas que subsiste en el orbe cristiano. Y una sucursal de tal Academia, con congresos a tutiplén (que es como en la neolingua gubernativa se llama a las timbas) y obras de teatro a mansalva (que es como en la neolingua gubernativa se llama a los espectáculos de strip-teasey a la «trabazón carnal» de la que hablaba Borges), es lo que nos quieren montar en Alcorcón, para que los ludópatas y puteros de medio mundo (¡o del mundo entero, oiga!) retocen a gusto, mientras aligeran la cartera y los testículos.

    ¡Se crearán doscientos sesenta mil nuevos puestos de trabajo! —cacarea la propaganda—. ¡Y nos visitarán cada año once millones de turistas! Vamos, que ni Babilonia en sus mejores tiempos. Con razón nos anuncian reformas en educación y sanidad: pues para que semejante «parque temático para adultos» funcione a todo trapo, es preciso que nuestros hijos aprendan gramática parda y que nuestras hijas extremen la higiene. Y así, convertidos en putas y tahúres, no les faltará trabajo, ni turistas beodos y verriondos a los que camelar. ¡De algún modo habrá que salir de la crisis, oiga! Aunque sea haciendo de España una Casa Elena en la que se entra por una puerta que cede con esa sumisión de los libros que se abren por una misma página manoseada: la página donde está escrita la historia de nuestra degradación.

    lunes, abril 9, 2012 at 21:28 | Permalink
  8. rafa wrote:

    Gonzalo suscribo hasta la última letra… no more comment

    domingo, abril 22, 2012 at 15:13 | Permalink
  9. Gonzalo wrote:

    Gracias, primo. Un abrazo.

    lunes, abril 23, 2012 at 9:55 | Permalink

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