Skip to content

Soledad en el Protectorado

El sol terrible de agosto en Triana intenta secar las lágrimas, pero no puede. Quedan ahí, en la acera de San Jacinto. Los ojos se elevan al balcón y a la inscripción. Protectorado de la Infancia, reza, rodeando a la Señora y al coro de ángeles.

 

El portón, cerrado a cal y canto, no esconde ya una figura angelical en portería, presta a atender al visitante. Los brazos abiertos de la Milagrosa del patio no recoge más besos y oraciones que las que aún retumban en las paredes del edificio que durante más de un siglo las oyó.

Llegará septiembre y volverá el bullicio de niños corriendo y padres yendo y viniendo. Pero no se parará el mundo al ver una figura menuda envuelta en azul bajando de “la casa”, o recogida en las primeras filas de bancos de la capilla, desgranando a oscuras las cuentas o poniendo a los pies de la Inmaculada las preocupaciones por ese niño o aquella familia.

Se han ido. Las Hijas de la Caridad ya no habitan en el Protectorado. Y Triana, aunque las siga teniendo ahí cerca, en el Rosario, les llora.

Y yo.

18 de Julio

Vivimos tiempos de libertad y democracia en los que esto que voy a escribir a continuación puede ser denunciado. Eso sí, como son libres y democráticos los que me denuncien o persigan no me acusarán de delito de opinión, sino de delito de odio.

De cualquier forma, ante las brigadas de la corrección no haré más que evocar el inicio de los versos de Quevedo. Y no, no he de callar por más que aviséis o amenacéis. Y habréis de escuchar, o de leer, antes de denunciarme, algunas verdades sobre el 18 de Julio de 1936.

El Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936 no fue un golpe fascista contra la democracia, la libertad y la legalidad republicana como pretende imponer desde tribunas políticas a golpe de ley. La deriva revolucionaria del régimen republicano puede constatarse no ya por los documentos soviéticos desclasificados hace años. No ya por los planes conocidos de las milicias marxistas. Puede constatarse por las propias declaraciones, abiertas y públicas, sin querer ocultar nada, de destacados miembros de los partidos del Frente Popular. De sus mítines electorales. De sus intervenciones en el Congreso. De sus publicaciones oficiales. Y, recordemos, un Frente Popular que ocupaba el gobierno después de haber falseado un proceso electoral absolutamente ilegal, como denunciaba el propio entonces Presidente de la República, luego derribado por ellos mismos, Niceto Alcalá Zamora.

No pretende ser ésta una entrada en la que entre en el análisis profundo de aquello, sólo pretendo dejar claro algún pequeño apunte de la fecha. Abierto totalmente a análisis posteriores y más profundos. Por ejemplo del fracaso del plan inicial de una acción rápida y la consiguiente guerra. O del fundamental papel que jugó el triunfo del Alzamiento en Sevilla en unas condiciones en las que absolutamente nadie podría haber apostado por ello; triunfo en el que influyen a partes iguales la decisión y astucia del General Queipo de Llano y la actuación de los dirigentes rojos, que se dividieron entre los que huyeron abandonando a sus “camaradas” y los que pudiendo sofocar la rebelión por su aplastante superioridad, prefirieron luchar por la libertad y la democracia saliendo a “cazar” curas, monjas, católicos, etc.

El hecho cierto es que la alternativa al Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936 no era la legalidad republicana (cualquier cosa que eso signifique), la democracia y la vida en paz y libertad. Sin el Alzamiento Nacional, España hubiera sido la primera República Popular de órbita y obediencia soviética, del estilo a tantas otras que tras la II Guerra Mundial (Polonia, RDA, Checoslovaquia, Albania, Rumanía…) disfrutaron del mismo e idílico proyecto de libertad y democracia que los dirigentes de aquella II República en 1936 tenían reservado para España.

Y si queremos hablar de memoria, o empezamos por aquí o no hay nada que decir.

Por eso, y dejando abiertos asuntos debatibles sobre sucesos posteriores, yo seguiré celebrando la fecha del 18 de Julio como inicio de un movimiento salvador de España. Por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avisen o amenacen miedo aquellos que a golpe de decreto y boletín oficial pretendan escribir una historia que nunca existió, purgando al que no la acepte.

Dicho todo esto, mi recuerdo y homenaje debe abrazar también a miles y miles de españoles que lucharon con nobleza en el bando que hoy llaman “leal” y que entonces se autodenominaba “rojo”. Miles de españoles que empuñaron las armas en ese bando porque pensaban (equivocada pero sinceramente) que era lo mejor para España. O simplemente porque les tocó “caer” en zona roja. Como mi vergüenza y desprecio alcanza a aquellos, también miles, que se envolvieron en banderas victoriosas para jugar a caballo ganador sin más ideal ni anhelo que el de medrar, cometiendo crímenes que no sólo no se deben perdonar por esconderse detrás de esas banderas, sino que deben ser aún más deleznables por mancharlas con su infamia.

Para todos, nobles y ruines. Para vencedores y vencidos. Para acertados y equivocados. Para España y los españoles, nuestra oración y petición de perdón y descanso.

Echarse al campo

Se me va pasando la edad, si no está más que pasada. Y aquí sigo, sin dar el paso y aceptando ya que jamás lo daré. Por cobardía, por obligaciones, por imposibilidad… por lo que sea.

En esto, como en la bandera contra el mundialismo, nos dejamos robar una trinchera que era nuestra y sólo nuestra. Y encima la ocuparon precisamente los peones del mundialismo, tan estúpidos que siguen ignorando que lo son.

No. No se trata de aislarse y de abandonar el mundo, que ya os veo venir a algunos a decirme que nuestra misión no es la de salvarnos solos sino la de salvar a cuantos podamos. Perdonad que os diga, pero una cosa no quita la otra.

No se trata de levantar un muro entre nosotros y la sociedad, por más ganas que nos den, y a mí varias veces al día, con espinos y torretas con ametralladoras. Se trata de reforzarnos, de crear comunidades y desde esas comunidades saltar al mundo, pero teniendo la retaguardia medianamente cubierta para que, al volver al descanso, no sea todo en campo enemigo. Que nuestros hijos puedan jugar en la plaza –los pequeños- u organizar sus actividades sociales –los más mayorcitos- sin tener que cribar, sin tener que sacar la pala, sin temer, o al menos sin temer TANTO. Comunidades. Con capacidad de crecimiento. Y visibles.

Dejamos, decía, que nos robaran esa bandera. También esa. Y ahora risueños grupos de jipis fumaos hasta las orejas cantan y bailan en acogedoras casas que levantaron de las ruinas que nuestros abuelos dejaron. Pero desde esas ruinas reconstruidas en comunas en lugar de en comunidades se enseñan al mundo, interactúan con él y atraen a otros. Mientras nosotros teorizamos sobre lo divino y lo humano pero parando nuestras divagaciones para entrar en esa reunión que nos han puesto para ver si la empresa a la que servimos va a explotar un puntito más a tal o cual subcontratado, o si va a timar unos céntimos más a tal o cual cliente, mientras hemos dejado a nuestros hijos en manos de profanadores del legado de San Ignacio (por poner un ejemplo entre tantos disponibles, cambien ustedes por el santo, beato, hermano o sor que quieran) que aprovechando nuestra confianza en el crucifijo de la puerta del cole, echarán sal en todo lo que vamos sembrando, dejando sólo crecer su herejía defendida por la evidencia de que “¿veis?, si ahora lo hace así todo el mundo, hasta el capellán, no seáis antiguos…” o cosas similares.

Decía al principio que por lo que sea. No, coño, no. Dejaré de mentir. Por mi culpa, por mi cobardía, por mi comodidad.

Hoy, ya ven, ando optimista.

Odio eterno al mundo moderno.

Selectividad

¿Recuerdas las discusiones y las malas caras que nos costó? ¿Las tardes perdidas sin juegos? ¿Y el verano entero que me pasé en casa dándote clases durante horas? Tú te rebelabas, y yo siempre te decía lo mismo: “Hija, si no quieres estudiar, por mí perfecto. Lo dejamos aquí y punto. Pero piensa ¿quieres seguir?” Y tú acababas diciendo “Sí”, y yo “pues entonces hay que empujar”.

Y mañana… mañana, pasado y al otro pasaremos la tortura y luego, ya habremos superado esa etapa que te parecía tan lejana. Habrás. Y llegará otra en la que ya deberás volar sola. O casi. Y será lo que tenga que ser. Y, ya te lo he dicho esta tarde, cuando los nervios, los miedos y las dudas afloraban y arrancaban lágrimas: Pase lo que pase estaremos contentos. Estaremos orgullosos. Has peleado, te has esforzado. Cuando hubo que corregirte, lo hicimos de la mejor manera que supimos. Y respondiste. Pasaste momentos malos, y nos los hiciste pasar. Al final se trata de eso. De pasarlos y volver a abrazarte, y volver a estar ahí.

Pero, ¡fíjate! Quizá con nuestra ayuda, quizá a pesar de nuestras torpezas, aquí estamos. Aquí estás. Nunca nadie volcó tanto esfuerzo, nunca nadie sacó tanto provecho de esa mesa. Te lo aseguro. Lo sé porque fue la mía. Encara esta selectividad con la cabeza alta, hija. Tú has hecho tu parte.

¿Desearte suerte? Sí, con los nervios y las dudas. Que los domines. Con eso será suficiente.

Huye el tiempo veloz…

Hace cosa de un mes y medio envié (por primera vez) un texto a un concurso literario. Se trataba del certamen “Marzorrelatos” organizado por el Ayuntamiento de Espartinas con motivo del “día de la mujer” (1) y la única limitación es que empezaran por la frase “Huye el tiempo veloz…” y no sobrepararan las 100 palabras. Dejo a continuación el microrrelato que presenté, así como enlace a la selección de los veinte textos que merecieron ser seleccionados por el organizador.

Nostalgia de quien nunca vino.
por Gonzalo García Yangüela.

Huye el tiempo veloz… y sus manos se enlazan sobre el vacío de su vientre. Sus ojos buscan en el horizonte intentando recuperar el momento en el que eligió. Sus dedos se desanudan y las palmas recorren su anatomía, desde sus pechos secos hasta su vientre. Siente en sus manos el silencio de su cuerpo yermo. Y ahora, ya sin remedio, llora en silencio su oquedad ya irremisible. Le hicieron elegir, y lo hizo. Y ahora, entre las sombras de su éxito y la gloria acumulada sólo anhela lo que aplazó. Tarde. Huyó el tiempo. Su sangre se extinguirá con ella.

Los relatos ganadores y finalistas pueden encontrarlos aquí.

 

Móviles, acosos, privacidad y confianza

Leo en algún titular, y la cosa es cíclica, sobre si “controlar el móvil de la pareja” es violencia de género o no. Me llegan de vez en cuando chistes sobre lo terrible que es que tu “pareja” pueda ver tu guasap. Uno que pasa por aquí le va comentando al otro que ha perdido el móvil y su máxima preocupación es que le saquen la tarjeta de memoria y vean todo lo que tenía guardado.

Yo no sé si es violencia de género, si es algo temible o si a quien se encontrara mi móvil le interesaría o no el contenido de la memoria. Lo que tengo muy claro es que el día en que me asustara o violentara que mi esposa viera mi móvil o que considerase un grave problema (más allá del lógico deseo de intimidad, del posible acceso a mis cuentas digitales, de que me suplantaran, o cosas así) que alguien tuviera acceso a los archivos guardados en mi móvil o en la SD… Por favor, ese día quitadme el móvil y tiradlo al fuego. Y a mí dadme un par de guantás.

Y vosotros, si no veis que es mucho más simple que todo eso, que se trata únicamente de confianza y buen hacer, de que el que nada esconde nada teme… de verdad, hacéoslo mirar.

Aunque, pienso ahora, quizá el problema radica en que sea tu “pareja”. Claro. Ya voy entendiendo.

Odio eterno al mundo moderno.

Tele-educando al rebaño

Es fin de semana. Media la tarde y mis hijos más pequeños se enteran de que en un canal de la tele (DMax) están poniendo una de las entregas de la saga Regreso al Futuro. La ponen. Llega un intermedio. Mediada la tarde, repito. Regreso al futuro, insisto. La publicidad, lo más propio: “¿habéis probado los geles de placer?” Bla, bla bla. Y tal y tal.

Llevo a mis hijas mayores. La mediana tiene el mal gusto de poner a esas horas en la radio del coche Cadena 100 (propiedad, por cierto, del sindicato español de obispos, dentro del grupo COPE). La mediana se baja y sigo con la mayor. Son las 8:18 de la mañana. Voy a cambiar la cadena pero por motivos ajenos a lo relatado, la dejo unos minutos. Publicidad. Ruido de una ducha. Ruido de una puerta. Hombre que dice “estoy en casa”. Mujer que contesta “me estoy duchando”. Hombre que dice “me han echado del trabajo”. Ruido de la cortina de la ducha. El agua sigue sonando. “Hummm, siiii”. Voz en off: “si tu vida sexual está bien, lo demás no importa”.

Martes, 21:15 horas. Faltan unos minutos para que empiece el partido del Betis. Lo retransmite el canal Gol. Pongo la tele en el salón pero me voy a la cocina, a cenar. Todavía no he salido por la puerta y, antes de conectar con el estadio, muy rimbombantemente una marca de preservativos (y pagadora de informes manipulados sobre el SIDA, añado) expone la gran labor que realiza evitando embarazos “imprevistos” y facilitando el acceso de los jóvenes al sexo “seguro”.

Esto que les cuento ocurre en unos pocos días y con un uso bastante reducido y selectivo de radio y, sobre todo, tele. Si la dejan puesta normalmente, pues ya saben. Ni siquiera sirve con “esquivar” determinados programas: además de la publicidad, observen ustedes cualquier avance de cualquier programa de cualquier cadena a cualquier hora del día, y encontrarán estos tres ejemplos casi como anécdotas menores.

Desconectar tele (¡y radio!) es una opción cada vez más atractiva.

Lecciones de vida y de muerte verdaderamente digna

Acudir a un entierro y que sea la familia del difunto la que te brinde consuelo y ánimos.

Oír el relato del proceso de la agonía y encontrar en la muerte tan grandes lecciones de vida.

Una nuera dando gracias a Dios por haber pasado años atendiendo a su suegra enferma hasta el final y explicando el gran don que ello le ha supuesto.

Niños enterrando a su abuela entre cánticos (que parecieran de ángeles celebrando) y sonrisas.

¿Misterios de la vida? No. Grandezas de la muerte cuando ésta se encara como lo que es.

Descanse en Paz.

Los frutos de la universidad democrática, progresista y laica

La verdad es que podrían hacerse mil y un comentarios. Podríamos hasta rebajarnos a su nivel y aceptando enerA debatir sobre el género de los cuatro finales. Es igual. Creo que, aunque se hiciera animus iocandi, sería darles mucho más de lo que merecen.

Así que dejaré únicamente el primer pensamiento que me asaltó al leer la noticia: Cuando la Iglesia Católica creaba las primeras universidades, al amparo de la Monarquía Católica, éstas eran el templo del conocimiento, la cuna del saber. Y si aquellas daban los frutos propios de aquel escenario y aquellos tiempos, las modernas universidades, tan laicas, progresistas y democráticas ellas, simplemente producen lo propio de hogaño. Mierda, decrepitud y miseria intelectual. Todo muy moderno e igualitario.

Como dejó escrito Nicolás Gómez Dávila: el mundo moderno no será castigado. Es el castigo.

El precio del liberalismo

Cada vez que se renueva un atraco a la gente por la vía del recibo de la luz, se pone en circulación el listado de altos cargos políticos que, tras cesar en su mandato, pasan a formar parte de consejos de compañías energéticas con altísimas remuneraciones y escasas funciones. Evidentemente, el alto sueldo responde no a esas pocas funciones que pasan a tener como “consejeros”, sino a los servicios prestados en sus años de mandato. En todas las listas podemos encontrar a políticos de partidos de izquierdas y de derechas, es indiferente. Como en los consejos que expoliaron las Cajas había de todos los partidos, de los sindicatos y de las patronales. Es igual. No es un problema de qué carné tiene el ladrón, sino del sistema que permite el robo. Muchos de los que claman contra Pepito o contra Juanito defienden sin embargo a los Pepitos y Juanitos que en su día nos contaron que lo mejor para nosotros (siempre es lo mejor para nosotros) era la liberalización del sector. Y aquí hablamos de energía pero sirve lo mismo para cualquier otro servicio básico.

Una de las cosas que los defensores de la liberalización del sector ocultan sistemáticamente es que dicho proceso no consiste en adjudicar a tal o cual empresa el servicio. La cuestión principal, y comúnmente ocultada, es que esa liberalización tiene un paso previo que consiste en vender a buen precio la infraestructura preexistente, conseguida por el esfuerzo de todos y cada uno de los españoles durante décadas. Esforzados españoles que, salvo en los discursos de los políticos que vienen a salvarnos de nosotros mismos y de los teóricos de la liberalización, jamás se beneficiarán EN NADA de ese proceso. Y a las pruebas me remito.

Pero hay más. No se trata sólo de la corrupción de los políticos que hacen favores a las eléctricas a cambio de luego enchufarse en ellas. No se trata sólo de los sobreprecios que se pagan para poder atender a esas mordidas. No se trata sólo de que se pongan pegas y trabas (en forma de peajes y, como siempre, por nuestro bien) a las alternativas existentes. No se trata sólo de hablar de libertad de mercado mientras que la mitad de lo que pagamos se lo lleva el estado. No se trata sólo de que esas partes públicas y las partes fijas constituyan cada vez un porcentaje mayor del recibo, haciendo que nuestra inversión en electrodomésticos cada vez más eficientes (y caros) no se refleje en un ahorro en la cuenta final… Además de todos esos puntos, cada uno de los cuales por separado ya sería suficientemente escandaloso y digno de rebelión, hay uno del que normalmente no se habla. ¿Alguien recuerda a aquel amigo o conocido que encontraba trabajo en la entonces Sevillana de Electricidad o cualquiera de sus equivalentes en el resto de España? Eran trabajos fijos, muy bien remunerados y con incentivos muy atractivos. Los empleados de aquellas empresas, aún en puestos modestos, pudieron sacar adelante a sus familias, incluso ir de vacaciones a los complejos que la empresa tenía en distintos destinos, sin que nadie se llevara las escandalosas cantidades que podemos leer en la prensa económica como si fuera lo más normal, sin que el coste del recibo (sí, siempre importante) convirtiera en una amenaza para el consumidor el encender un radiador en las noches de invierno, sin que estados extranjeros se enriquecieran a nuestra costa…

En resumen, está bien que se acuerden del ministro Nadal, de los enchufados y de sus respectivas familias. Pero acuérdense también de un régimen que nació de unos pactos en los que se acordó que todo ese esfuerzo de décadas sería liquidado para, siempre por nuestro bien, convertirnos en una reserva hostelera al servicio de millonarios del norte. Los pactos se llamaron de la Moncloa y dieron origen a este régimen basado en el expolio al pueblo, en la liquidación de su educación, en la condena a la miseria a las próximas generaciones encadenadas a la deuda impagable que los padres de la constitución y de la democracia nos dejaron.

Entre el aplauso de la chusma.

—–

Dejo a continuación una de las listas que circulan por ahí. Quizá incompleta, quizá desactualizada. Es igual. Sirve para dar una idea:

Acebes, Ángel (Iberdrola). Ex ministro del Interior y ex secretario general del PP. Miembro del consejo de administración de Iberdrola. 216.000 euros.

Aracama, José María (Gamesa). Ex consejero de Economía y Hacienda de Navarra. Consejero independiente. 100.000 euros.

Amador, Ángeles (Red Eléctrica). Ex ministra de Sanidad del PSOE. Consejera externa independiente. 182.000 euros.

Atutxa, Juan María (Iberdrola). Ex consejero del Interior del País Vasco con el PNV. Consejero de Iberdrola Ingeniería y Construcción. 46.300 euros (estimación).

Aznar, José María (Endesa). Ex presidente del Gobierno. Asesor externo de Endesa. 200.000 euros (estimación).

Azpilicueta, Manuel (Solaria). Vicepresidente del Instituto Nacional de Industria con Adolfo Suárez. Consejero independiente de Solaria. 75.000 euros (estimación).

Becerril, Carmen (Acciona). Ex directora general de Política Energética y Minas con el PP. Directora general de internacional de Acciona. Sueldo no público.

Borbón-Dos Sicilias, Carlos (Abengoa). Primo de Juan Carlos I. Consejero independiente de Abengoa Solar. Salario no público.

Borrell, Josep (Abengoa). Ex ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente y ex presidente del Parlamento Europeo. Consejero independiente externo. 300.000 euros.

Cabanillas, Pío (Acciona). Ex director general de RTVE y ex portavoz del Gobierno. Director general de imagen corporativa y marketing global de Acciona. Remuneración no pública.

Cobo Cobo, Santiago (Gas Natural Fenosa). Marido de Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz. Consejero independiente de Gas Natural Fenosa. 138.500 euros.

Cuevas Tello, Ana (Red Eléctrica). Ex jefa de gabinete del secretario de Estado de Energía y Desarrollo Industrial e hija de José María Cuevas, el ex presidente de la CEOE. Directora de Asuntos Corporativos y Relaciones Institucionales. Sueldo no público.

De Vicente-Tutor, Manuel(Solaria). Ex director del gabinete del director general de la Agencia Tributaria. Secretario del consejo de Solaria. Sueldo no público.

Domínguez Abascal, José (Abengoa). Ex secretario general de Universidades, Investigación y Tecnología de la Junta de Andalucía. Secretario general técnico de Abengoa. Sueldo no público.

Espinosa de los Monteros, Carlos (Acciona). Ex vicepresidente del Instituto Nacional de Industria. Consejero independiente. 175.000 euros.

Fernández-Cuesta, Nemesio (Gas Natural Fenosa). Ex secretario de Estado de Energía y Recursos Minerales. Consejero dominical en nombre de Repsol. 126.500 euros.

Folgado, José (Red Eléctrica). Ex secretario de Estado de Energía, de Economía y de Presupuestos. Presidente de Red Eléctrica. 650.000 euros.

González, Felipe (Gas Natural Fenosa). Ex presidente del Gobierno. Consejero independiente (hasta abril). 126.500 euros.

González, Miriam (Acciona). Esposa de Nick Clegg, viceprimer ministro británico. Consejera independiente. 125.000 euros.

Hernández Mancha, Antonio (Enagás). Ex líder de Alianza Popular. Consejero independiente de Enagás a falta de confirmación por la Junta. 64.000 euros (estimado).

López del Hierro, Ignacio (Iberdrola). Marido de Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha. Consejero de Iberdrola Inmobiliaria e Iberdrola Ingeniería. 75.000 euros (estimado.)

Madí, David (Endesa). Ex secretario de comunicación y estrategia de Convergència Democràtica de Catalunya. Presidente del consejo asesor de Endesa en Cataluña. 25.000 (estimado).

Majó Cruzate, Joan (Endesa). Ex ministro de Industria con el PSOE. Miembro del consejo asesor de Endesa en Cataluña. 25.000 euros (estimado).

Marín, Manuel (Iberdrola). Ex presidente del Congreso de los Diputados y ex vicepresidente de la Comisión Europea. Presidente de la Fundación Iberdrola. Sueldo no público.

Martín Villa, Rodolfo (Endesa). Ex vicepresidente del Gobierno con la UCD. Presidente de honor de Endesa. Sin remuneración.

Martínez-Rico, Ricardo(Abengoa). Ex secretario de Estado de Presupuestos y Gastos. Consejero independiente. 136.000 euros.

Medel, Braulio(Iberdrola). Ex viceconsejero de Economía de la Junta de Andalucía. Consejero independiente de Iberdrola. 297.000 euros.

Oreja Arburua, Marcelino (Enagás). Ex eurodiputado e hijo del ex comisario europeo de Energía. Consejero delegado de Enagás. 423.000 euros.

Padrol Munté, Heribert (Gas Natural Fenosa). Ex número dos de la lista de CiU al Congreso. Consejero dominical por Criteria CaixaHolding. 126.500 euros.

Palacio, Ana (EDP y Enagás). Ex ministra de Exteriores. Consejera independiente de EDP y consejera de Enagás a falta de confirmación por la Junta. 100.000 euros (estimación).

Pérez Simarro, Ramón (Enagás). Ex director general de la Energía. Consejero independiente. 72.000 euros (estimación).

Roca Junyent, Miquel (Endesa). Ex portavoz de CiU en el Congreso, padre de la Constitución y abogado de la infanta Cristina. Consejero independiente. 308.378 euros.

Rupérez, Javier (Abengoa). Ex diputado y ex embajador en EEUU. Consejero de Abengoa Bioenergy. 25.700 euros (est).

Salgado, Elena (Endesa). Ex ministra de Economía. Vocal del consejo de administración de Chilectra. 60.000 euros (est).

Sendín, Paloma (Red Eléctrica). Ex directora general de Minas. Consejera independiente. 153.000 euros.

Solana, Luis (Abengoa). Ex diputado socialista, ex director de RTVE y hermano del socialista Javier Solana. Consejero de Abengoa Bioenergy. 25.700 euros (estimado).

Solana, Gonzalo (Enagás). Ex presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia. Consejero independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).

Solbes, Pedro (Enel). Ex ministro de Economía y ex comisario europeo. Consejero de Enel (accionista de referencia de Endesa). 132.000 euros.

Terceiro Lomba, José (Abengoa). Subsecretario de la presidencia del Gobierno. Vicepresidente ejecutivo de Abengoa en representación de la empresa Aplidig SL. 3.099.000 euros.

Tocino, Isabel (Enagás). Ex ministra de Medio Ambiente con el PP. Consejera independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).

Valero, Luis (Enagás). Ex secretario general de Industria. Consejero independiente a falta de confirmación por la Junta de Enagás. 64.000 euros (estimado).