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Estudiando Sociales (II)

En el tema de marras, que habla de la Edad Media en Europa, se dedican un par de párrafos a la estructura social del feudalismo. A pesar de lo escueto, le dan mucha más importancia que a las particularidades de la estructura social en Esp… en los territorios al norte de Al-Ándalus, de los que en el tema siguiente apenas apuntan que hay unas cosas llamadas presuras y otras llamadas fueros, sin pararse a ver las particularidades tan profundas que esto crea, pero bueno.

En esas pocas líneas manejan con habilidad el lenguaje para dejar claro quienes son los malos y hasta qué punto. Ya saben, tres estamentos: El Rey, que en realidad no tiene un poder efectivo aunque esté por encima; la nobleza y el clero, que gozan de privilegios y rentas; y el tercer estamento, o pueblo llano, que vive una existencia miserable destinando la mayoría de sus esfuerzos a tributar para sostener a los dos estamentos superiores.

Al final del punto, un ejercicio propuesto. Le pregunto a mi hija si es posible que en el examen pongan preguntas sacadas de esos ejercicios, a lo que me contesta que lo duda, pero que podría ser. Bien, concluyo, vamos a preparar este, por si acaso. Lo que se pide es que se analice la estructura social feudal y se compare con la actual, exponiendo las diferencias y ventajas.

Yo empiezo el trabajo: Mira hija, el primer estamento habla de un rey que, aunque se supone que es el vértice, en realidad no aporta nada y sólo está ahí para figurar y poner el cazo. En el segundo aparecen los que fijan las normas y los tributos, y cuya principal finalidad es que su nivel de vida jamás decrezca, aumentando hasta donde haga falta la presión sobre el tercero. Y ese tercero es la gran mayoría de la población, cuya única intención es prosperar y mantener a su familia, viendo como los anteriores les hacen la puñeta y les mantienen en la miseria sin dejarles nunca salir, para así mantener sus privilegios. ¿Lo tienes claro?

Bueno, pues eso, en realidad, es la estructura actual. Y yo señalaría un par de diferencias fundamentales: En la actual el tercer estamento repite extasiado las consignas de los otros dos, diciendo “ahora somos más libres que nunca, y no como los pobres antepasados de la Edad Media”. Pero ahora lo decimos sin tener la ocasión al menos de ver a esos dos estamentos espada en mano jugándose el bigote.

No le cayó en el examen. Cachis.

Estudiando Sociales (I)

Una de las partes positivas de estar más tiempo en casa últimamente (no entraremos de momento en detalles) es que en este empujón final del curso puedo ponerme a estudiar con la de 2º de la ESO de cara a los exámenes finales.

Mi asignatura favorita es sociales. Mitad por lo que estudiamos y mitad por lo que yo intento aportar a lo que viene (o mejor, a lo que no viene) en el libro. Estudiamos el final de la Antigüedad y la Edad Media en Europa. Muy por encima, sin profundizar y como si esa época en España no mereciera un libro entero, paralelo al de Europa.

¿He dicho “España”? Huy, perdón. Para el librito (de la editorial SM) los godos no llegaron a España, ni siquiera a Hispania, sino a la Península Ibérica. El reino Visigodo con capital en Toledo lo era de la Península Ibérica. Los moros tampoco vinieron a España, también a la Península Ibérica. Los reinos de León, Castilla, Aragón o Navarra no eran de España, sino de la Península Ibérica…

Alguno podrá cogérsela con papel de fumar y darle la razón al libro argumentando la no existencia de una unidad política y tal…

Pues miren… no.

El mismo libro, en los mismos temas, sí habla nada menos que de ¡Alemania! a la que siguiendo la costumbre también nombra al salir de la Edad Media haciendo a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico emperador de algo que no existía ni existiría en varios siglos. Es lo que tienen los complejos. Que además de acomplejado se te nota que eres tonto.

Tonto ibérico, eso sí.  Con pezuña negra. O sea, de color.

De mayor

Nota preliminar: Revisando el armario encuentro esta entrada de hace dos años y poco que por alguna razón no terminé (faltaban sólo un par de palabras) ni subí. Sin tocar más que el par de palabras que faltaban para dar sentido a la última frase, lo hago ahora.

La segunda de mis hijas siempre ha tenido claro qué quiere ser de mayor. Profesora de Educación Infantil. A días de cumplir los nueve, no tiene ninguna duda de ello. Yo a su edad sí las tenía. Estaba entre carpintero y guardia forestal.

La mayor, en cambio, no tiene tan claro el tiro. Decía que quería ser médico, pero ante el aviso de sus padres sobre lo mucho que hay que estudiar y esforzarse desde ya para esa opción, cambió mínimamente su vocación: “¿Y para peluquera hay que estudiar mucho?”

Bueno, mejor eso que el día que vino diciendo que quería dedicarse a la informática como yo. “Hija, lo de la peluquería me gustaba más”.

Al enano, que se pasa el día jugando con cucharas y cacharros varios a modo de platos y cacerolas, ya lo están dedicando a la cocina, obviando que todo lo que juega a preparar a continuación no lo enseña ni reparte sino que siguiendo el juego, se lo mete entre pecho y espalda. Con lo que más que cocinero yo al niño lo veo hambriento.

El comentario es frecuente, muy frecuente. Otros padres muestran ya desde estas edades su preocupación por la futura carrera profesional de los niños. Y todos dejan claro que su prioridad es el día de mañana poder pagarle a su tropa todos los estudios que puedan. En esos temas procuro no entrar, la verdad. No pienso discutir sobre sus planes de futuro para con sus hijos, claro está. Y no lo haré. Pero como sé que ellos sí se meten en los míos -por experiencia-, mejor callaré que a mí lo que menos me importa es lo que estudien. He visto a demasiados buenos chavales convertirse en insoportables gilipollas en el momento que han colgado su título en la pared y se han estrangulado con corbatas floreadas como para saber que una completa formación académica y una brillante carrera profesional pueden ser -por supuesto no necesariamente, claro esta- la puerta de entrada a la más absoluta degeneración personal.

Así que, sí, en la medida de mis posibilidades facilitaré a mis hijos que puedan estudiar lo que quieran ser, pero no seré yo quien les exija más allá del cumplimiento estricto de su deber para con sus posibilidades.

Sí me gustaría, y mucho, que la mediana cultivara su vocación. La experiencia me dice que no se debe estudiar ni trabajar ni en aquello que se atisba posibilidad de negocio ni en aquello en lo que nos gusta emplear el tiempo libre. Sino en aquello por lo que realmente sentimos vocación y además nos da la posibilidad de volcar algo de nosotros mismos hacia los demás. La labor profesional de un profesor no vocacional se dirige hacia que sus alumnos superen los objetivos del curso. La labor de un maestro vocacional es que sus niños adquieran un conocimiento que les sirva en el futuro. Si además esos conocimientos podemos salpicarlos con enseñanzas morales, miel sobre hojuelas.

La mayor no tiene todavía una vocación, e ignoro si llegará a sentirla alguna vez. Todavía está a tiempo.

Y en cuanto al pequeño, su afán cocinero, su constitución tremendamente robusta y su constante intento por llegar a donde parece que no puede llegar, dan lugar a una esperanza, y quizá llegue a verlo echarse al monte y ser capaz de alimentarse de lo que la tierra le dé, mientras mantiene a punto armas y pertrechos.

Soy un rojo peligroso (II)

Ya han pasado varias semanas y da menos que hablar… pero la propuesta de la Junta de Andalucía de “expropiar el derecho de uso” de viviendas vacías generó una importante polvareda. Las críticas hacia la consejera Elena Cortés hablaban de un marxismo trasnochado con una buena dosis de Chavizmo on the rocks. Y volví a recordar tantas y tantas discusiones…

A ver… el problema de Elena Cortés no es que sea una roja peligrosa. El problema de Elena Cortés es que es una incompetente aupada al manejo de nuestros recursos. Buena muestra de ello es que asistió impávida a numerosas reuniones del consejo de Cajasur sin que hasta la fecha se tenga conocimiento de sus aportaciones, avisos o propuestas para evitar el desastre en dicha caja. Eso sí, las dietas las cobró todas. En eso no falla ni uno.

Si pedir la enajenación de viviendas vacías en determinadas circunstancias es de rojos peligrosos… yo vuelvo a serlo. O lo fui. En esas discusiones, hace varios años, cuando la chusma repetía el mantra del anterior iluminado de la Moncloa de que “esto va a pasar y volverá a manar leche y miel”, una de mis propuestas era dar a los bancos un plazo de entre seis meses y un año para deshacerse de TODA su cartera inmobiliaria. Pasado dicho plazo, todo piso, casa, garaje o local que estuviera en manos de los bancos sin haber encontrado comprador pasaría a las distintas entidades públicas de gestión de viviendas sociales, que las sacarían en alquiler social sin contraprestación alguna para los bancos y cajas que las habían tenido paradas antes.

Hay que ver la cuestión en perspectiva: Las más de 40 entidades entonces existentes (hablo de 2008, 2009) sacaban pecho (recuerden, el mejor sistema financiero mundial, la champions league…) con unos balances absolutamente irreales en los que sólo creían los economistas del régimen, sus defensores, y por supuesto ZP y MAFO, y en los que figuraban como activos centenares de miles de viviendas vacías a precio de burbuja y por los que nadie daría ni una cuarta parte de ese supuesto valor. Esto hacía mantener un falso status a los bancos y cajas y a la vez sostenía artificialmente un precio disparatado en la vivienda, que hacía que si algún currito podía acceder a una, era metiéndose en unas hipotecas que cualquiera con dos dedos de frente y ojos en la cara podía ver que les conducirían irremisiblemente a la situación de impagos y desahucios que estamos viviendo.

Una medida del tipo de la que digo hubiera obligado a dos cosas: La primera, un desplome en el precio de la vivienda y unas condiciones de financiación accesibles (ya que el banco preferiría vender por 10 y en cómodas condiciones lo que valoraba en 50, antes que perderlo del todo), y la segunda, una puesta en real de los números de las entidades financieras que hubieran permitido mantener alguna de las que hoy han desaparecido. Ciertamente algunas no hubieran resistido el órdago y habrían desaparecido. Pero por su propio peso, no arrastrando miles de millones de nuestro dinero en su caída, como finalmente ha sucedido. Pero esa medida hubiera tenido sentido entonces, cuando se reían todas las gracias y doña Elena cobraba dietas por arruinar una caja.

Supongo que la medida propuesta por mí en medio de mi oficina y que inexplicablemente no fue atendida por nadie puede calificarse de atentatoria contra el libre mercado y el derecho a la propiedad privada. Discrepo, pero aunque así fuera, me importa un carajo.

Ahora bien, aceptando que por esta propuesta me llamaran rojo peligroso, sí pediría que se le dejara de llamar a la Excelentísima Señora Consejera de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, Doña Elena Cortés Jiménez. Porque no lo es más que, como tantos otros, de repetición de eslóganes y tópicos, y siempre a cargo del presupuesto. Porque esta incompetente, dejémonos de historias, le está queriendo hacer un favor a las entidades, ignoro si en agradecimiento por las dietas cobradas. La propuesta de la muy incompetente Elena Cortés, de llevarse finalmente a cabo, consistirá en coger el catálogo inmobiliario improductivo que las entidades financieras no son capaces de colocar, buscar a los clientes, encargarse de toda la gestión y, entre que se cobra o no se cobra ese “justiprecio”, pagar CON DINERO PÚBLICO a esas entidades que se quitan así ese problema de encima.

¿Roja peligrosa? No. Por si no les ha quedado claro, Elena Cortés es una incompetente que paga su incompetencia con nuestro dinero.

Un salto de 10.000 kms

Este 2 de Mayo me voy a permitir no repetir la entrada de casi todos los años. Ya anoche lancé mi homenaje a los héroes en g+, y por supuesto lo tengo presente, como siempre. Pero ahora mismo mi pensamiento está en otro lugar. Concretamente a 36.000 pies de altura sobre la mitad del Atlántico. Quiero imaginar lo que ahora se está sintiendo en ese lugar. Quiero pensar en esos ojos negros y rasgados, en si habrán dominado ya la emoción y el llanto. Esos ojos pequeños, rasgados y negros que van a ver a los hijos que tuvo que dejar para buscar un futuro que se le negaba, a los nietos que no ha podido conocer, a la madre que dejó fuerte y sana y que hoy envejece con achaques.

Cuánto cambia todo cuando miramos con los ojos de otro. Cuántas veces oí hablar sobre preparativos de viajes. Cuántas cosas insustanciales, cuántas dudas sobre este modelito o aquel bañador… Y ahora, cuánto duele el lamento por no poder llevar más que unos modestísimos juguetes que apenas ocupen espacio y unos pocos pesos con los que allí montar en un autobús que le lleve a la casa que allí dejó apenas planteada hace tantos años y que con un esfuerzo infinito ha ido levantando desde aquí, entregando todo, privándose de todo, dándolo todo…

En su corazón un vértigo enorme hacia lo que tiene por delante, un dolor a no poder llevar consigo lo que allí esperan y necesitan, un miedo intenso a emprender, dentro de unas semanas, un regreso que le hará sangrar el alma cuando se despida, quien sabe si para siempre, de algunos de sus seres más queridos…

Aunque nunca leerás estas líneas, mi querida amiga, vuela tranquila. Nuestras oraciones vuelan contigo. Abraza a los tuyos, ríe, llora y vive con ellos este tiempo. Que aunque escaso, cale en tu alma. Todo irá bien. Ya lo verás. Y tantos desvelos se compensarán.

Que Dios te bendiga.

Sobre el llamado “Himno de Andalucía”

En un comentario de una entrada anterior, mi querido “contraprimo” Jaime me consulta sobre el plagio a un cántico religioso que da origen al llamado Himno de Andalucía, animándome a publicarlo aquí.

Como le contesto, ya publiqué sobre ello en google + lo que me había llegado por correo (y que hasta entonces yo desconocía), pero como me consta que mis muy queridos (y escasos) lectores tienen la mala costumbre de elegir la peor opción a la hora de “socializarse virtualmente”, pues recojo la propuesta, y además me sirve para mover un poquito este rincón, que siento tener tan paradito.

La cuestión (del cántico - himno, no de la poca actividad de la bitácora) podría ser una anécdota -al fin y al cabo no pocos himnos provienen de otros cantos populares- pero me hace pensar en cómo, mientras verdaderos ingenieros de la desfiguración histórica tratan de socavar cualquier puntal de nuestra bimilenaria historia común, despreciando hitos sin parangón en el mundo y despreciando hasta lo ridículo proezas sin igual, son capaces de mantener, al mismo tiempo y supongo que cobrándolo aparte, la condición ancestral de falsos mitos sobre los que pretenden construir una historia falsa.

Reproduzco aquí lo que recibí en el correo que comentaba y que ya publiqué en g+:

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Muchos andaluces desconocen que el “Himno de Andalucía” tiene sus raíces en un himno religioso conocido popularmente como “El Santo Dios”.

Aquí te lo dejo, para que lo escuches, con su letra original:

Santo Dios
Santo Dios,
Santo fuerte,
Santo inmortal,
Líbranos Señor
de todo mal.
Los pecadores pedimos
al Señor continuamente
y por eso le decimos,
Santo Dios y Santo Fuerte
Santo Dios,
Santo fuerte,
Santo inmortal,
Líbranos Señor
de todo mal.
Con dolor de nuestro pecho
le pedimos al Señor,
que seamos perdonados
en el Tribunal de Dios.
Santo Dios,
Santo fuerte,
Santo inmortal,
Líbranos Señor
de todo mal.

Blas Infante ejerció como notario en Cantillana donde conoció “El Santo Dios” que era cantado por los segadores, junto con otros cánticos, durante sus labores de siega. Este himno también se cantaba en la “Misa de las espigas”, en honor a la Virgen de la Soledad de Cantillana, como agradecimiento por la cosecha.

Era una música sencilla y fácil de orquestar que Blas Infante copió. Puso este canto en conocimiento del Maestro Castillo, (director de la Banda Municipal de Sevilla), quien adaptó y armonizó la melodía. La letra se cambió dando lugar a un texto reivindicativo sobre Andalucia muy lejos de las raices religiosas en agradecimiento y en honor de la Virgen de la Soledad de Cantilana.

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El audio, aquí.

La República como ejemplo de evolución

Aunque el título incite a pensarlo, no voy a hacer una defensa de la república como sistema a asumir en virtud de la evolución de los tiempos. Me daría mucha pereza hacerlo, a mí que cuando casi toda España era juancarlista yo solía colar en los brindis un “por la república” bastante incómodo a mis acompañantes, a la vez que desafiaba a cualquiera de esos rostros enojados a que me demostraran que eran más monárquicos que yo.

Bien, no es ese el camino por el que hoy me quería meter, sino otro.

Lo que quiero poner como ejemplo de evolución, más que la República en sí, es a sus partidarios. En los casi cuarenta años de régimen (¿les suena?) que llevamos, comparemos la defensa de la República que ya entonces podíamos encontrar por parte de gentes como Antonio García Trevijano y algún otro, y analizar la evolución de los súbditos del régimen comparándola con la defensa de la República que ustedes tengan a bien elegir de cualquiera de las manifestaciones tricolores que ayer se celebraron en España.

Pues eso, que esa es la evolución. La propia del régimen.

Soy un rojo peligroso (I)

Viendo las noticias de las últimas semanas, cierro los ojos y me escucho claramente lanzando uno de mis “discursos” en las charlas que se montaban, hace años, en la oficina. En una de ellas, a mi eterno discutidor, R., le decía que la situación no se arreglaría hasta que los políticos no pudieran asomar el hocico por sus portales, hasta que a cada uno de ellos les pongan colorados y les mienten a la madre nada más pisar la calle. Cuando no les mereciera la pena vivir así, dejarían de ser una infame casta chupóptera y ladrona.

Veo ahora, digo, las noticias sobre eso que ahora llaman “escraches”, y recuerdo aquellas palabras y aquel convencimiento mío. Y veo también a los medios. Unos callan, otros hacen encaje de bolillos para el sí pero no, y otros tachan de métodos subversivos de la izquierda radical el asunto. Sin embargo, no me gusta la situación. Ni siquiera porque puedo aprovechar la ocasión de que los peperos me llamen rojo peligroso, que es algo que siempre gusta. Y no porque yo haya cambiado de opinión. Sino porque los que han cambiado son ellos, los que ahora gritan y acosan.

Yo defendía esa postura cuando la gente estaba calentita en su casita viendo como el país se iba al carajo. Pero a ellos eso no les importaba. Les importa ahora, cuando lo que se ha ido al carajo es su situación personal. Pedir palos y antorchas entonces para toda la casta era antidemocrático, radical. Pedirlos hoy sólo para quien ellos digan es democracia real.

Y no puedo juzgar a quien, desesperado en su situación, escapa por esas u otras válvulas. Pero sí a quien, mientras a ellos no les afectaba porque disfrutaban de las migajas que les caían del banquete de la casta, aceptaban encantados que bienes comunes y valores superiores se estuvieran arruinando. Todos esos, hoy muy indignados, merecen el mismo desprecio que yo les dedico a la casta. Todos esos son los que, callando entonces como perros, hicieron posible esto.

Ahora, aguanten sus velas. Porque tenemos lo que nos hemos ganado. Lo que los que hoy rugen han ayudado a crear y defendido con uñas y dientes. Rojo peligroso había que ser a las maduras. Ahora no tiene gracia. Ni mérito.

Sobre sucesos, llamas y legionarios honoríficos

El Sr. de la Galaxia me invitaba ayer a publicar aquí lo que compartía en google +, recogido del fb de mi muy querido amigo y camarada (y caballero legionario) Apesardetodorevertiano el pasado Sábado Santo. Y es que incluso en sitios tan poco recomendables como el caralibro, gracias a usuarios como éste se pueden encontrar cosas buenas.

Hago caso al Sr. de la Galaxia y lo traigo aquí:

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Anécdota del caballero legionario honorífico:

Cuando este señor empezó a aficionarse por la Semana Santa malagueña descubrió que la práctica totalidad de las tallas son modernas ya que las originales, junto con las Iglesias donde residían, ardieron en los “sucesos” de 1931.

Entonces decidió producir una película cuyo título iba a ser “Málaga en llamas”. Pero de aquello nunca más se supo. Imagino que alguien le informaría que en aquella Málaga la Roja y para su sorpresa fueron los amantes de la libertad y la tolerancia, los que en 1931 (5 años antes de estallar la guerra) se dedicaron al noble, democrático y pirómano deporte de quemar las Iglesias.

Ayer, mientras le imponían el glorioso chapiri legionario, alguien debería haberle preguntado para cuándo la película Málaga en Llamas. El podría hacer el papel de Palma Burgo, el escultor que rescató de las cenizas de la Iglesia de Santo Domingo, los restos del Cristo de Mena, y que gracias a sus dibujos pudo crear el actual Cristo que tanto venera el Sr. Banderas.

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Hasta aquí las palabras de Apesardetodorevertiano. Pero aprovecho la ocasión para recomendar a tantos opinadores y narradores que de la Semana Santa de Sevilla surgen que dejen de salpicar sus intervenciones con esos tan socorridos “la imagen anterior se perdió en la guerra” y hagan honor a la verdad de tantas imágenes que no se perdieron, sino que fueron destruidas, quemadas o mutiladas con saña por las hordas rojas entre abril del 31 y julio del 36. Destrucción, fuego y saña que en su heroica lucha por la democracia y la libertad dirigieron no sólo contra las imágenes sino contra sus fieles y devotos, fueran estos ancianos, mujeres o niños.

Los niños del teletón

Hace tres meses compartí en google + un vídeo promocional del Teletón, contracción de lo que aquí conocemos como “Telemaratón”. Como entonces contaba, se trata del himno de la campaña realizada el pasado mes de diciembre para recaudar fondos para seguir desarrollando su gran labor de ayuda y atención a miles de niños con distintas discapacidades.

El vídeo, ya lo dije, me gusta. Me gusta mucho. La canción es alegre, pegadiza. La voz de Ángela Vázquez me parece la ideal para lo que se quiere transmitir, y los niños acompañando, cantando, palmeando y sobre todo riendo tan abiertamente me emocionan profundamente, mucho más de lo que pueden imaginar.

Si lo ven antes de seguir, se lo agradezco.

¿A ustedes, qué les parece? ¿Verdad que es digno de aplauso el esfuerzo de esa organización (o de tantas otras) por atender a esos niños? ¿No les emociona verles cantando y riendo? A mí mucho. Y doblemente.

Primero, por el hecho en sí. Y segundo, y sobre todo, porque esos niños que me transmiten alegría y emoción en el vídeo son los mismos que la sociedad moderna considera indignos de vivir y merecedores de ser asesinados sin posibilidad de defensa en sus primeros meses de vida.

Obsérvenlos con atención. Para muchos, quizá para algún lector extraviado, un avance de nuestra sociedad y un derecho es que todos ellos sean asesinados. Que ninguno de ellos pueda vivir. Por eso me emociono aún más. Porque esos niños son, para la democracia liberal moderna, el enemigo a exterminar. Tengamos siempre muy claro de qué lado debemos estar.