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Memoria, tibieza y cobardía

Si usted me lee desde Sevilla, seguro que conoce, o ha oído hablar de, el comedor de Pagés del Corro, en Triana. Donde cada día una gran cola de personas espera a que las pocas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que quedan, o los voluntarios que les echan una mano, les den un plato caliente o alguna prenda de ropa. Si me lee desde cualquier otro sitio, seguro que conoce casos similares. Esa misma congregación ha sacado adelante durante su varias veces centenaria historia varios comedores como esos y, entre otras muchas iniciativas, montones de colegios en los que estudiaron los hijos de las familias pudientes junto a las de las humildes. Miles de niñas -como miles de niños en otras congregaciones- se formaron en sus aulas gracias a su dedicación. En uno de esos colegios, el Protectorado, cursaron sus primeros años de colegio mis hijas, pero eso ahora no viene al caso.

Las monjas de la imagen que abre estas líneas son esas Hijas de la Caridad en la primera mitad del siglo XX. Llevaban ese tocado característico tan aparatoso por el que se les reconocía fácilmente. Era fácil verlas recorriendo las ciudades, pidiendo limosna, cuidando enfermos, atendiendo a necesitados, buscando recursos para ellos o recogiendo niñas de la calle para darles una educación. Cuando tenían que subir al tranvía, el ancho del tocado no cabía por la puerta, por lo que entraban de lado.

Llegaron los años 30 del siglo XX y se agravaron las persecuciones que las congregaciones religiosas sufrían en España ya en el XIX, con la llegada del liberalismo. Los ataques, quemas, asaltos y asesinatos se convirtieron en cosa común. Y llegado el 18 de julio del 36, en objetivo prioritario de las hordas. Las religiosas tuvieron que esconderse porque había auténticas cacerías de curas y monjas. En casas de familiares, o de amigos que se jugaban la vida por el simple hecho de dar cobijo a quien sólo quería servir. Dos de ellas, vestidas de “paisano”, salieron a buscar algunos suministros. Decidieron ir en tranvía. Y, por la costumbre del tocado, aunque iban de paisano, subieron al vagón girándose. Una patrulla de milicianos vio el gesto, que fue suficiente sentencia. Su destino: las checas, la tortura, el martirio. Podríamos contar mil historias parecidas. Esta es de vicencianas. Las hay de maristas, de jesuitas, de claretianos, de salesianos, de escolapios, de concepcionistas, de… No sabría decir si alguna congregación carece de mártires de la persecución religiosa de los años 30, y particularmente del 36, en España.

El 18 de julio de 1936 fracasó el plan previsto para una sublevación en España que pusiera pies en pared ante el proceso revolucionario puesto en marcha desde el gobierno y la presidencia de la II República. Pero a ese golpe rápido inicialmente previsto le sucedió, sin solución de continuidad, un verdadero Alzamiento Nacional. Muchos de los que se sumaron a ese alzamiento lo hicieron precisamente porque vieron que luchaban, entre otras cosas, por la defensa de esas comunidades que estaban siendo sistemáticamente masacradas y por su vida misma. Era esa media España que sencillamente “no se resignaba a morir”. No eran fascistas, ni conspiradores. Eran hombres y mujeres que quisieron seguir viviendo.

En estos días, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha ordenado que se realicen actividades encaminadas a “celebrar” el “Día de la Memoria Histórica y Democrática” en todos aquellos colegios que pagamos con nuestros impuestos. Lejos de proponer un estudio de nuestra historia, sus directrices son claras: Todo el que luchó en un bando en el 36, es malo. Todo el que luchó en el contrario, es bueno. Todo el que luchó en ese bando bueno, lo hizo por la libertad de los andaluces. Un puñado de familias hemos ejercido, al menos, el derecho al pataleo, pidiendo a los supuestos defensores del pueblo que paralicen este disparate y exponiendo nuestra posición a la administración que lo organiza. Todo ello, aunque con poca fe en que los mismos manipuladores corrijan su atropello, sin perjuicio de animar a todas las familias a la resistencia ACTIVA.

Además de todo eso, y tras pedir a los colegios alguna declaración al respecto, he tenido acceso a la circular que Escuelas Católicas de Andalucía ha remitido a todos los centros que la componen. Si ellos quieren hacerla pública, que la hagan. Yo no lo haré. Simplemente diré que me pareció un triste ejemplo de tibieza y cobardía. Ya saben: tolerancia, diversidad, alumnado…

Escuelas Católicas agrupa a los centros educativos de confesión católica, normalmente de tantas congregaciones religiosas que, como las Hijas de la Caridad de las que hablaba al principio, definieron su carisma en la formación y enseñanza de los más jóvenes.

De los muchos MILES de mártires de la persecución religiosa en España, asesinados por odio a la fe, por el simple hecho de ser católicos, un porcentaje nada despreciable fueron miembros de estas congregaciones. Esos mártires cayeron perdonando a sus asesinos, muchos de los cuales se habían alimentado o habían estudiado gracias a las mismas monjas a las que sacaban los ojos, violaban, desmembraban o echaban a los cerdos -si leen la documentación de tantos y tantos procesos podrán asomarse al mismísimo infierno viendo las actuaciones de esos asesinos- y por supuesto los que ocuparon los puestos de esos mártires siguieron atendiendo a quien necesitaba de su atención, incluidos los propios asesinos y sus familias. Recuerdo ahora por ejemplo cómo el que guardaba las puertas de los benedictinos que hoy forman la abadía del Valle de los Caídos -donde todos los días se pide por el alma de los caídos de ambos bandos y por el perdón de los que llevaron a tantos al martirio- tenía el sobrenombre, ganado por sus andanzas pasadas, de “el matacuras”. Y no sólo en las congregaciones religiosas, también en la vida seglar se alcanzó la reconciliación y el perdón, aunque hoy, en el imperio de la mentira, se les diga lo contrario.

No cabe esperar, por tanto, a una de esas congregaciones pidiendo venganza ni nada parecido. Ni reavivando viejas historias, que tendrían todo el derecho a airear visto el tono alcanzado por los voceros del odio y sobre todo del borreguil rebaño dispuesto a aceptar y repetir todo. Pero lo que no me cabe en la cabeza es que calle y disimule precisamente Escuelas Católicas cuando desde el poder político, ocupado para mayor iniquidad por un partido que fue parte activa, principal y fundamental en miles de asesinatos, persecuciones, profanaciones y robos, se impone que los niños reciben un discurso según el cual los fundadores y miembros de las congregaciones a las que hoy representan fueron debidamente exterminadas “en defensa de la libertad de los andaluces”.

De las heridas de sus mártires manaron ríos de Misericordia Divina que empezaron por ofrecer el perdón a sus asesinos. Pero una cosa es esa y otra bien distinta es mirar para otro lado cuando vienen a las mismísimas casas esos mártires levantaron a decirle a nuestros hijos que esas monjas, esos religiosos, esos miles de seglares murieron por oponerse al bando de los buenos, de la libertad y el progreso. Y que algo habrían hecho, los muy fachas.

Mártires de la persecución religiosa en España Milicianos fusilan el monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles Iglesia de Santa María del Mar, de Barcelona, profanada Capìlla de San José, en Sevilla, 1931

Vengo a hablar del campamento, y de mi camiseta

Hace ahora unos 8 años descubrí, gracias al viejo y difunto blog de SénekaSeñor, qué cosas“, la existencia del campamento Cruz de Borgoña. Y también descubrí al gran hombre que había detrás de aquel gran blog, que hoy, con su familia, es uno de mis amigos más queridos, por más que por la distancia apenas hablemos y menos nos veamos.

El caso es que desde poco después mis hijos empezaron a acudir al campamento y a través de esa puerta fue como yo tomé contacto con muchas cosas que hoy son parte importante de mi vida.

Y vengo a contarles esto por dos cosas. La primera y fundamental es invitarles a que conozcan el campamento y a animarles a enviar a sus hijos (a partir de los 8 años). En la web de Cruz de Borgoña tienen tanto información y algunas fotos del campamento como el formulario de solicitud de plaza. Y por supuesto me tienen a su disposición si quieren consultar dudas con un padre y no directamente con la organización.

Y la segunda, mucho menos importante, es contarles que este año los García hemos sacado una camiseta para recaudar algunos eurillos para ayudar un poco en el envío de la tropa al campamento. Nos ha ayudado con el diseño el gran Javi Marenas y estamos en los últimos días disponibles para encargarlas, antes de empezar a estamparlas y enviarlas en los próximos días. En la imagen está toda la información y no sólo agradezco las compras sino la difusión.

Ustedes disimulen la cuña, pero para eso es mi bitácora.

Tallas disponibles:

Corte “normal”; XS, S, M, L, XL, XXL, consultar posibilidad de 3XL
Corte “chica” (entallada): S, M, L, XL, XXL
Niños: 3-4, 5-6, 7-8, 9-11, 12-14

La Manada

Me repugna la manada. El caso y los tipos. No sé qué les haría si caen en mis manos. Pero no tengo ni idea si jurídicamente la cosa responde a una figura u otra. Ni el porqué hay dos figuras, ni cuántos de los que políticos que hoy hablan con pose solemne han presentado alguna vez iniciativas para cambiarlo.

Pero, sin diluir por ello lo más mínimo de su responsabilidad individual, también me repugna la sociedad que genera de manera natural -es decir, como consecuencia lógica- chusma de ese calibre.

Y tampoco soporto a tanto palmero moderno de esta podredumbre social que ahora clama contra sus frutos naturales. Pero vamos, que lo de los tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias ya nos suena ¿No?

Repitan conmigo: #OdioEternoAlMundoModerno

A vuelapluma

Familias rotas. Vidas enfangadas bajo la etiqueta de “rehechas”. Cosificación de hijos. Utilización de éstos como armas arrojadizas, elementos de presión. Si son rivales de afectos se convierten en obstáculos. Si justificamos esos afectos, sígase el silogismo.

Inocencias robadas a niños que sufren en silencio los concubinatos de su padre o su madre con alguien que pretende suplantar a su familia. Que ven cómo su padre o su madre colabora en esa suplantación. En muchas ocasiones, que se saben munición para una guerra entre los que deberían ser sus pilares. Y luego queremos que aprendan valores como confianza, compromiso, fidelidad, respeto. Colocación de los apetitos y sensualidades por encima de los hijos.

¿Una sociedad sin familias sólidas es una sociedad enferma? Una sociedad compuesta por individuos que no considera la familia como una célula sagrada es una sociedad formada por individuos enfermos. Tan enfermos que causan muertes. ¿Enfermos? ¿Es el mal una enfermedad? ¿La sociedad es culpable? Cada uno de los cómplices y partícipes es culpable. Cada uno examine en qué medida. Pero nadie diluya su culpa en “la sociedad”.

Sigue nadando, chaval. Hacia la Eternidad.

De buenos ciudadanos, patriarcado y patriarcada

Ya, ya. Mucho tiempo ausente. En el limbo de los borradores duermen un par de entradas que nunca salieron. Una era un simple amago. La otra un lamento por la muerte de mi amigo Guillermo, que preferí dejar ahí porque no le hacía justicia y se quedaba en una pataleta propia y un desprecio al mundo. Guille no merecía ser una excusa para un desahogo. Cambié la publicación por un redoble en la oración por él y por su familia.

Hace tiempo que quise dejar este rincón como libreta de apuntes. De unos apuntes que antes o después un fiscal usará para pedir mi condena. Nos veremos en el exilio o en una celda, ya sabéis. Pero no surgen las ocasiones. Y cuando surgen no se culminan. En fin.

Hoy vengo a contar dos sucedidos. Los dos son de ayer. Los protagonistas son dos de mis hijos. El pequeño y la mayor, por ese orden.

Con Gonzalete me senté mientras hacía sus deberes de sociales (de tercero de primaria). Iba escribiendo en su cuaderno las respuestas a las actividades, y le dije “cuando termines esa te digo una cosa sobre todo lo que dice ese punto”. El asunto eran los deberes del ciudadano, cómo ser buen ciudadano y bla, bla, bla. Entre lo que tenía que completar, como auto examen de si era buen ciudadano o no, por ejemplo, si se abrocha el cinturón al viajar en coche. Le dije “¿sabes que cuando yo era niño no me ponía nunca el cinturón en el coche?”. Abre los ojos, sonríe, suelta el lápiz y se acomoda en la silla. Sabe que viene una de las de su padre. “Claro, que entonces ningún coche tenía cinturones en los asientos traseros. Así que aunque quisiera, no podría ponérmelo. Y no los tenían porque no era obligatorio que los tuvieran. ¿Crees que yo era buen o mal ciudadano?” Sabe que la pregunta tiene truco, y hábilmente la desvía: “¿Pero delante sí los tenía? Entonces los abuelos sí lo llevarían puesto, ¿no?” Bueno… no siempre. Porque entonces sólo eran obligatorios al salir a la carretera. En ciudad no.”

Sabe por dónde voy. Y hablamos de normas cambiantes. Y de cómo eso de “ciudadano” es un “palabro” que no me gusta nada. Y que ser “buen ciudadano” es cumplir las normas que se van poniendo, y dejar de cumplir las que se quitan, y cuidar de cómo las cambian… Y que lo importante es ser buena persona y, de cara a la comunidad, buen vecino. Y que las normas pueden ser buenas o pueden ser malas. Y que si son malas hay que desobedecerlas y que rebelarse contra ellas. Así que no, no quiero, o al menos no me preocupa que sea buen ciudadano.

Como le pongo ejemplos de normas que cambian, llegamos juntos a la misma conclusión: Los políticos las cambian para justificarse. Y entonces se inventan cualquier disparate que convierten en norma. Y si nos quejamos, encima nos riñen por ser “malos ciudadanos”.

Creo que queda bastante convencido. Terminamos el ejercicio. La última pregunta del auto examen es si hay que usar casco al montar en bici. Me mira de reojo y escribe que sí. Yo le dejo que termine y luego le digo que de joven monté mucho en bicicleta, que salía los fines de semana por estas carreteras de Dios… y que jamás usé casco. “Claro” -añado- “que no había ninguno de mi talla”. Se ríe y zanja “ahora con estas mariquitadas te lo tendrías que buscar”.

En lo de la mayor no salgo yo. Llega de la facultad y me cuenta que, estando en el campus con dos compañeras y un compañero les llegó una chica dando pasquines sobre la “huelga feminista” del 8 de marzo. Cuenta cómo les soltó una pequeña chapa sobre la imposición patriarcal y capitalista en la universidad, cómo les dio un pasquín a cada una de las chicas y cómo al chico le preguntó antes. “¿Tú quieres uno? Los hombres podéis venir, pero os colocáis detrás. Delante vamos nosotras”. Por lo visto no le preguntó si era mujer con pene y barba. Será mujerconpenéfoba, la tía.

Mi hija concluye el relato con un “qué asco de gente”.

Es cuestión de tiempo. Lo del exilio o la celda, digo. Pero familiar.

1 de octubre

El 1 de octubre se instauró por S.S. León XII la festividad del Santo Ángel Custodio de España.

Oh, bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo defiendas y custodies; postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección; contigo le alabamos y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

Acepta, Ángel Santo, estos piadosos cultos que a tu honor dedicamos, ilumina nuestras inteligencias, conforta nuestras voluntades, presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas con las tuyas; defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es, y muy feroz, de nuestra Patria; alcánzanos del Señor que saquemos fruto y provecho espiritual de estos cultos, que crezcamos en la veneración a ti, en tu amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección para que defendidos, custodiados y regidos por ti sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida privada y pública; para que se salven muestras almas y las de nuestros compatriotas todos; para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica y Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique. Amén.

Que esta tribulación coincida con esta fecha… No existen las casualidades.

Más datos sobre esta festividad:

http://www.devocionario.com/varias/angeles_8.html

http://movimientoraigambre.blogspot.com.es/2015/01/el-santo-angel-custodio-de-espana.html

http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1406060653-santo-angel-custodio-de-espan

Soledad en el Protectorado

El sol terrible de agosto en Triana intenta secar las lágrimas, pero no puede. Quedan ahí, en la acera de San Jacinto. Los ojos se elevan al balcón y a la inscripción. Protectorado de la Infancia, reza, rodeando a la Señora y al coro de ángeles.

 

El portón, cerrado a cal y canto, no esconde ya una figura angelical en portería, presta a atender al visitante. Los brazos abiertos de la Milagrosa del patio no recoge más besos y oraciones que las que aún retumban en las paredes del edificio que durante más de un siglo las oyó.

Llegará septiembre y volverá el bullicio de niños corriendo y padres yendo y viniendo. Pero no se parará el mundo al ver una figura menuda envuelta en azul bajando de “la casa”, o recogida en las primeras filas de bancos de la capilla, desgranando a oscuras las cuentas o poniendo a los pies de la Inmaculada las preocupaciones por ese niño o aquella familia.

Se han ido. Las Hijas de la Caridad ya no habitan en el Protectorado. Y Triana, aunque las siga teniendo ahí cerca, en el Rosario, les llora.

Y yo.

18 de Julio

Vivimos tiempos de libertad y democracia en los que esto que voy a escribir a continuación puede ser denunciado. Eso sí, como son libres y democráticos los que me denuncien o persigan no me acusarán de delito de opinión, sino de delito de odio.

De cualquier forma, ante las brigadas de la corrección no haré más que evocar el inicio de los versos de Quevedo. Y no, no he de callar por más que aviséis o amenacéis. Y habréis de escuchar, o de leer, antes de denunciarme, algunas verdades sobre el 18 de Julio de 1936.

El Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936 no fue un golpe fascista contra la democracia, la libertad y la legalidad republicana como pretende imponer desde tribunas políticas a golpe de ley. La deriva revolucionaria del régimen republicano puede constatarse no ya por los documentos soviéticos desclasificados hace años. No ya por los planes conocidos de las milicias marxistas. Puede constatarse por las propias declaraciones, abiertas y públicas, sin querer ocultar nada, de destacados miembros de los partidos del Frente Popular. De sus mítines electorales. De sus intervenciones en el Congreso. De sus publicaciones oficiales. Y, recordemos, un Frente Popular que ocupaba el gobierno después de haber falseado un proceso electoral absolutamente ilegal, como denunciaba el propio entonces Presidente de la República, luego derribado por ellos mismos, Niceto Alcalá Zamora.

No pretende ser ésta una entrada en la que entre en el análisis profundo de aquello, sólo pretendo dejar claro algún pequeño apunte de la fecha. Abierto totalmente a análisis posteriores y más profundos. Por ejemplo del fracaso del plan inicial de una acción rápida y la consiguiente guerra. O del fundamental papel que jugó el triunfo del Alzamiento en Sevilla en unas condiciones en las que absolutamente nadie podría haber apostado por ello; triunfo en el que influyen a partes iguales la decisión y astucia del General Queipo de Llano y la actuación de los dirigentes rojos, que se dividieron entre los que huyeron abandonando a sus “camaradas” y los que pudiendo sofocar la rebelión por su aplastante superioridad, prefirieron luchar por la libertad y la democracia saliendo a “cazar” curas, monjas, católicos, etc.

El hecho cierto es que la alternativa al Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936 no era la legalidad republicana (cualquier cosa que eso signifique), la democracia y la vida en paz y libertad. Sin el Alzamiento Nacional, España hubiera sido la primera República Popular de órbita y obediencia soviética, del estilo a tantas otras que tras la II Guerra Mundial (Polonia, RDA, Checoslovaquia, Albania, Rumanía…) disfrutaron del mismo e idílico proyecto de libertad y democracia que los dirigentes de aquella II República en 1936 tenían reservado para España.

Y si queremos hablar de memoria, o empezamos por aquí o no hay nada que decir.

Por eso, y dejando abiertos asuntos debatibles sobre sucesos posteriores, yo seguiré celebrando la fecha del 18 de Julio como inicio de un movimiento salvador de España. Por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avisen o amenacen miedo aquellos que a golpe de decreto y boletín oficial pretendan escribir una historia que nunca existió, purgando al que no la acepte.

Dicho todo esto, mi recuerdo y homenaje debe abrazar también a miles y miles de españoles que lucharon con nobleza en el bando que hoy llaman “leal” y que entonces se autodenominaba “rojo”. Miles de españoles que empuñaron las armas en ese bando porque pensaban (equivocada pero sinceramente) que era lo mejor para España. O simplemente porque les tocó “caer” en zona roja. Como mi vergüenza y desprecio alcanza a aquellos, también miles, que se envolvieron en banderas victoriosas para jugar a caballo ganador sin más ideal ni anhelo que el de medrar, cometiendo crímenes que no sólo no se deben perdonar por esconderse detrás de esas banderas, sino que deben ser aún más deleznables por mancharlas con su infamia.

Para todos, nobles y ruines. Para vencedores y vencidos. Para acertados y equivocados. Para España y los españoles, nuestra oración y petición de perdón y descanso.

Echarse al campo

Se me va pasando la edad, si no está más que pasada. Y aquí sigo, sin dar el paso y aceptando ya que jamás lo daré. Por cobardía, por obligaciones, por imposibilidad… por lo que sea.

En esto, como en la bandera contra el mundialismo, nos dejamos robar una trinchera que era nuestra y sólo nuestra. Y encima la ocuparon precisamente los peones del mundialismo, tan estúpidos que siguen ignorando que lo son.

No. No se trata de aislarse y de abandonar el mundo, que ya os veo venir a algunos a decirme que nuestra misión no es la de salvarnos solos sino la de salvar a cuantos podamos. Perdonad que os diga, pero una cosa no quita la otra.

No se trata de levantar un muro entre nosotros y la sociedad, por más ganas que nos den, y a mí varias veces al día, con espinos y torretas con ametralladoras. Se trata de reforzarnos, de crear comunidades y desde esas comunidades saltar al mundo, pero teniendo la retaguardia medianamente cubierta para que, al volver al descanso, no sea todo en campo enemigo. Que nuestros hijos puedan jugar en la plaza –los pequeños- u organizar sus actividades sociales –los más mayorcitos- sin tener que cribar, sin tener que sacar la pala, sin temer, o al menos sin temer TANTO. Comunidades. Con capacidad de crecimiento. Y visibles.

Dejamos, decía, que nos robaran esa bandera. También esa. Y ahora risueños grupos de jipis fumaos hasta las orejas cantan y bailan en acogedoras casas que levantaron de las ruinas que nuestros abuelos dejaron. Pero desde esas ruinas reconstruidas en comunas en lugar de en comunidades se enseñan al mundo, interactúan con él y atraen a otros. Mientras nosotros teorizamos sobre lo divino y lo humano pero parando nuestras divagaciones para entrar en esa reunión que nos han puesto para ver si la empresa a la que servimos va a explotar un puntito más a tal o cual subcontratado, o si va a timar unos céntimos más a tal o cual cliente, mientras hemos dejado a nuestros hijos en manos de profanadores del legado de San Ignacio (por poner un ejemplo entre tantos disponibles, cambien ustedes por el santo, beato, hermano o sor que quieran) que aprovechando nuestra confianza en el crucifijo de la puerta del cole, echarán sal en todo lo que vamos sembrando, dejando sólo crecer su herejía defendida por la evidencia de que “¿veis?, si ahora lo hace así todo el mundo, hasta el capellán, no seáis antiguos…” o cosas similares.

Decía al principio que por lo que sea. No, coño, no. Dejaré de mentir. Por mi culpa, por mi cobardía, por mi comodidad.

Hoy, ya ven, ando optimista.

Odio eterno al mundo moderno.

Selectividad

¿Recuerdas las discusiones y las malas caras que nos costó? ¿Las tardes perdidas sin juegos? ¿Y el verano entero que me pasé en casa dándote clases durante horas? Tú te rebelabas, y yo siempre te decía lo mismo: “Hija, si no quieres estudiar, por mí perfecto. Lo dejamos aquí y punto. Pero piensa ¿quieres seguir?” Y tú acababas diciendo “Sí”, y yo “pues entonces hay que empujar”.

Y mañana… mañana, pasado y al otro pasaremos la tortura y luego, ya habremos superado esa etapa que te parecía tan lejana. Habrás. Y llegará otra en la que ya deberás volar sola. O casi. Y será lo que tenga que ser. Y, ya te lo he dicho esta tarde, cuando los nervios, los miedos y las dudas afloraban y arrancaban lágrimas: Pase lo que pase estaremos contentos. Estaremos orgullosos. Has peleado, te has esforzado. Cuando hubo que corregirte, lo hicimos de la mejor manera que supimos. Y respondiste. Pasaste momentos malos, y nos los hiciste pasar. Al final se trata de eso. De pasarlos y volver a abrazarte, y volver a estar ahí.

Pero, ¡fíjate! Quizá con nuestra ayuda, quizá a pesar de nuestras torpezas, aquí estamos. Aquí estás. Nunca nadie volcó tanto esfuerzo, nunca nadie sacó tanto provecho de esa mesa. Te lo aseguro. Lo sé porque fue la mía. Encara esta selectividad con la cabeza alta, hija. Tú has hecho tu parte.

¿Desearte suerte? Sí, con los nervios y las dudas. Que los domines. Con eso será suficiente.