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Sevilla, bicicletas y carriles

Cuando era un adolescente digamos que con menos lastre que ahora, entre mis contadas aficiones deportivas estaba practicar el ciclismo. Sin excesos ¿eh? que el deporte hay que administrarlo con prudencia. El caso es que ahí iba yo, con esos culotes y esos maillots, vaya foto, dale que te pego, carretera de Huelva p’arriba, carretera de Huelva p’abajo, y en verano Montes de Cameros p’arriba, Montes de Cameros p’abajo.

Además de la vertiente deportiva, la bici era un medio de trasporte relativamente habitual para un estudiante sin un duro. Eso sí: Si la bici en carretera tenía su cuota -alta- de riesgo, en ciudad era directamente una ruleta rusa. Coches pasándote a 20 centímetros, que te ignoraban siempre en los cruces, que se pegaban a tu espalda y empezaban a pitarte si no tenían sitio bastante para pasar…

Ya por entonces existía un movimiento reivindicativo, siempre con su cartelito «Carril Bici ¡ya!» colgado en el sillín. Unos utópicos, pensábamos. ¿Por dónde van a meter un carril bici, si  no cabe? Pero sí, algo de simpatía les teníamos, pues se encargaban de protestar por la inseguridad que los pedaleantes sufríamos.

El caso es que pasaron los años, llegó el tío de la pipa al Ayuntamiento de Sevilla y dijo «quiero un carril bici, que es muy progre». Y a Alfredito, claro, se le aflojaron las carnes y corrió a atender la petición de su jefe. Y en Sevilla se hizo el carril bici. Un carril que se hizo eliminando aparcamientos, estrechando calles, y utilizando aceras por las que los peatones pasaron a ser aventureros en permanente alerta. Los niños ya no podían ir sueltos por la acera y en muchas zonas el espacio peatonal no daba para el ancho de un cochecito de bebé. Un logro de progreso. Bien, ya tenemos el carril bici, que las bicis vayan por ahí, que ya tienen sitio y van más seguras.

Pero la cosa no quedó ahí. No les valía. Algunos empezaron a decir que a ver qué pasaba con las zonas donde no había carriles. No hay problema, que usen las aceras. Y las calles peatonales. Y que los coches se anden con ojo. Y lo que haga falta, que el tío de la pipa, cuando llegan los fotógrafos, se baja del coche oficial y se monta en la bici por donde haga falta.

Vaya por delante que como ex-ciclista me parece estupendo que se proteja y ayude a la bici como un medio de transporte sano, límpio y cómodo. Pero no puedo entender que esto se haga imponiendo una visión cerrada y pasando de tener desprotegidas a las bicis a desprotejer a todos los demás. Porque eso es lo que se ha hecho en Sevilla.

Y este humilde ex-ciclista, que hoy se caería de su vieja bici por los dos lados, mira y compara. Y recuerda cómo hace 20 años las bicis y sus pedaleantes, aparte de los riesgos, teníamos un código de la circulación que cumplir. Y circulábamos por la derecha de la calzada, siempre en el sentido correspondiente, nos parábamos en los semáforos, hacíamos los «estops» y los ceda el paso… Y pasados estos 20 años, hay sutiles diferencias. : Las bicis en Sevilla van por la acera, con carril o sin él. Se meten por cualquier calle, en contra mano o peatonal. Llegan al semáforo en rojo y ¡ay! del peatón que no esté atento. Van por la acera a todo trapo y llegan a una esquina y uno que va con su hija de la mano -estoy hablando de la semana pasada y de mí mismo- se lo encuentra de repente encima y no se lo come por el pelo de un calvo. No les verá usted actuando prudentemente, asomándose antes a mirar si viene alguien, sino que le aparecerá justo delante obligándole a frenar porque al muchacho se le ha puesto en las narices que él pasa por ahí, en contramano, y usted se espera.

Como toda generalización, evidentemente estaré cometiendo injusticias. Habrá ciclistas prudentes, sensatos y educados. Muchos. Pero desgraciadamente no resaltan en una masa que se está haciendo dueña de la ciudad. Una masa a la que sus gobernantes les han dicho por activa y por pasiva que ellos son los que marcan el paso, que los conductores son los que tienen que quitarse, que los peatones deberán evitar cruzárseles, y que ante la duda, bici p’alante y que les vayan dando a los demás.

Ante esto sólo podemos hacer dos cosas: Una, la de siempre, es no callarse y decirle al tío de la pipa y a su gente que está muy bien proteger y fomentar el uso de la bici, pero no imponiendo este caos. Y dos, la reeducación de los ciclistas asilvestrados. He hecho un estudio sociológico y creo poder afirmar que aunque han sufrido una alteración en su código de conducta, éste puede ser arreglado.

Hagan la prueba: Cuando se les meta una bici por la acera peatonal, pónganse delante de ella y oblíguele a desviarse o a frenar, o a tirarse a la calzada ante la inminencia del choque. Evidentemente mi volumen corporal ayuda a esta reeducación. En caso de tener un volumen reducido puede ser que no estén ustedes en las mejores condiciones para hacer esta prueba. Pero si conducen, sí pueden hacer la siguiente: Cuando de repente y por la cara se les meta una bici en contramano, en lugar de frenar, aceleren o mantengan su rumbo y velocidad, a la par que pitan. También puede ayudar que cuando el ciclista les mire directamente, pongan ustedes cara de susto o que suelten el volante y se tapen los ojos.

Tengo, decía, resultados a estos estudios, y concluyen que la reeducación es inmediata: No sólo abandonan al momento la ruta en contramano o por la acera, además se vuelven de una amabilidad extrema, enviando recuerdos cariñosos a toda nuestra familia.

3 Comments

  1. Pitufa wrote:

    Me gusta la escena de «suelten el volante y se tapen los ojos».

    jueves, junio 18, 2009 at 15:25 | Permalink
  2. Peatones, bicicletas y conductores, con un poco de diplomacia, van a convivir bien en Sevilla.

    PEATONES DE SEVILLA: ANDANDO EN POSITIVO.

    viernes, julio 17, 2009 at 18:02 | Permalink
  3. Sevalber wrote:

    Se puede decir más alto pero no más claro, la actual situación es un auténtico caos. En vez de procurar que toda clase de vehículos puedan coexistir pacíficamente en la calzada se tira por el camino más fácil enfrentando a los ciclistas con los peatones y creando carriles bici a mansalva.

    Un saludo.

    miércoles, octubre 28, 2009 at 19:05 | Permalink

One Trackback/Pingback

  1. Bitacoras.com on jueves, junio 18, 2009 at 10:15

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